martes, mayo 12, 2015

CAPERUCITA ROJA Y OTRAS HISTORIAS DE TERROR

Todos crecimos escuchando, leyendo o viendo en pantalla cuentos infantiles: “Cenicienta”, “Caperucita Roja”, “El Gato con Botas”, “Pulgarcito”, “Blancanieves”, “Barba Azul”, “Las habichuelas mágicas”, “Jack el Cazagigantes”, “Rapunzel”, “Hansel” y “Gretel”. Esas historias con final feliz tienen también un origen y un pasado, un contexto en el cual tenían otro sentido para quienes los narraban y aquellos que los escuchaban: los campesinos analfabetos y paupérrimos de Francia, principalmente.

La historia no es sólo una serie de sucesos políticos, de grandes acontecimientos o de hazañas épicas. Es posible adentrarse en otros aspectos profundos de la historia, lejos de las intrigas palaciegas y las decisiones de Estado, en las cuales evidentemente la “gente común” no participaba. ¿Cómo entonces, penetrar en la mente colectiva de esas personas, sin rostro, sin nombre, que habitaron hace siglos y que no dejaron un testimonio de su puño y letra? ¿Cómo conocer los códigos, valores y símbolos de una época? Eso no es posible descubrirlo en los tratados de paz, ni en las declaraciones de guerra, de independencia o en las constituciones.

Los cuentos “infantiles” que han llegado a nuestros días han pasado por filtros, modificaciones y “maquillajes” para adaptarlos al gusto de distintas épocas, como lo hicieron en su tiempo Charles Perrault, los hermanos Grimm y Walt Disney.

En efecto, los cuentos son documentos históricos. Han evolucionado durante muchos siglos y se han modificado en distintos contextos culturales. Tomemos como ejemplo una versión que antecede al cuento de “Caperucita Roja” no apta para niños hoy en día.

Articulo completo: ZOCALO

No hay comentarios: